Sabores refinados y envolventes se unen en un plato bellamente elaborado de roast beef infusionado con jengibre, acompañado de guarniciones delicadamente aromáticas que realzan cada bocado con calidez, profundidad y una persistente sensación de confort.
Masajear el roastbeef con aceite de oliva virgen extra, jengibre rallado, sal y pimienta hasta cubrirlo de manera uniforme. Dejar reposar unos minutos.
2
Calentar un chorrito de aceite en una sartén, añadir un diente de ajo y una chalota picada. Sofreír a fuego medio hasta que esté ligeramente dorado.
3
Añadir el roastbeef y dorarlo por todos los lados.
4
Cortar el apionabo por la mitad y añadirlo a la sartén con la carne, dejándolo impregnarse de los sabores durante unos minutos.
5
Colocar las chalotas enteras sobre una hoja de papel de aluminio y formar un paquete. Condimentar con un chorrito de aceite, una pizca de sal y unas gotas de vinagre balsámico, luego cerrar bien.
6
Transferir el roastbeef a una bandeja de horno, insertando la sonda Lhov. Colocar al lado, en otra bandeja, el paquete de chalotas.
7
Hornear en horno estático a 200°C durante 30 minutos, hasta alcanzar el punto de cocción deseado.
8
Sacar el roastbeef del horno y dejarlo reposar unos minutos. Luego cortarlo en lonchas finas.
Fase 2:
Enchapado
1
Disponer las lonchas en los platos y completar con las chalotas asadas y el apionabo.
Descubre más recetas
Pan crujiente
Queso de cabra y anchoas
Aperitivos
Un equilibrio perfecto entre el sabor intenso de las anchoas y la cremosidad del queso de cabra sobre pan tostado: ideal para abrir el apetito.
Un postre de chocolate que sorprende: corazón sustancioso, peras dulces, crema de gorgonzola y crumble crujiente. Una deliciosa mezcla de dulce y salado que perdura.